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1
Abr

Las reglas de oro en la nutrición del "Niño Deportista"

El niño deportista

Las reglas de oro del deportista

De nada sirve hacer deporte si en otros ámbitos se está actuando en contra de la salud, por ello es importante que la práctica de deporte vaya acompañado de otros aspectos como el tiempo de descanso, una alimentación equilibrada, y una hidratación e higiene adecuadas. Estas son costumbres sanas no solo para conseguir buenos resultados a nivel deportivo sino que también son las rutinas que favorecen el mantenimiento de la salud en general a lo largo de toda su vida. La infancia y la juventud son los períodos en los que resulta más fácil y eficaz establecer estos buenos hábitos.

Hidratación

Una de las claves para la buena salud del niño deportista es la obtención de una buena hidratación, por eso es importante enseñarle a beber un par de vasos de agua en cada comida, antes y después de hacer ejercicio, y siempre que tenga sed, ya que el niño suele tener una menos sensación de sed y se deshidrata más rápidamente que un adulto. Además son mas sensibles al calor y se adaptan peor a los cambios climáticos. Debe evitarse la práctica de ejercicio cuando la temperatura es muy elevada, ya que aumenta más el riesgo de deshidratación, calambres, agotamiento y golpes de calor. El aporte de líquidos puede estar compuesto de agua, infusiones o zumos de frutas no demasiados fríos, siendo el más importante el agua.

Alimentación

Hay que prestar una atención especial a la alimentación del niño y adolescente deportista ya que están en constante desarrollo y crecimiento, sobretodo si realizan una actividad física que implica un mayor gasto calórico.

Consejos para la dieta del niño deportista:

  • Dieta equilibrada y variada (un aporte luciente de energía, que cubra las necesidades nutritivas que generan las actividades cotidaneas, y la actividad física).
  • Los padres pueden controlar el peso del niño semanalmente y considerar cualquier pérdida como motivo de consulta al especialista.
  • Regularidad en las ingestas.
  • Al menos cuatro comidas al día, haciendo tentempiés a media mañana y media tarde y así conseguir que el nivel de glucosa en sangre sea constante.
  • Los hidratos de carbono deben ser la mayor fuente de energía (55-65% de la ración calórica total)
  • Es mejor optar por hidratos de carbono complejos (arroz, pasta, cereales, pan y legumbres) antes que por los hidratos de carbono simples (azúcar, miel, mermeladas, y dulces)
  • El aporte de proteinas es importante para asegurar  el crecimiento del niño y el desarrollo de los musculos. Las proteínas se encuentra en la carne, pescado y legumbres. Deben suponer de un 15-20% de la ración calorica total
  • Evitar las grasas saturadas (carnes grasas, mantequilla y bollería), procurar que consuma productos lácteos desnatados desnatados para el mantenimiento de la buena salud de sus huesos.
  • No debe comer grandes cantidades antes de hacer ejercicio ni relaizar una actividad física después de las comidas, para que el organismo pueda llevar a cabo el proceso de digestión sin transtornos.